CASTILLEJO DE JÚBAR
La descripción del Castillejo de Júbar es de Gari Amtmann,
sacado de la resvista “Abuxarra”, número 27.
“ Al Sureste de Júbar, en lo alto de una
elevación rocosa, a unos 1000 metros más o menos, en sentido
Norte-Sur se sitúa en una loma entre las cuencas del Rio Mairena en
el Oeste y del Rio Laroles en el Este. Desde ella pueden verse
Laroles y Picena.”
“ En Laroles, se halla todavía en la memoria de
“una torre vigía situada en este lugar, que se comunicaba por
señales con otras torres en los alrededores”. Se cuenta que “esta
torre, igual que los antiguos pueblos de Dondurón y Soplón, fue
destruida por un terremoto muy fuerte que sepulto Soplón, ambos en
la ladera occidental del Rio Laroles, el primero mas alto que el
Castillejo enfrente de Laroles y el segundo mas abajo enfrente del
cementerio de Picena.”
“ El castillo se emplazaba sobre la parte
superior de uno de los cuatro cerros testigos, todos sobrepasando los
mil metros de altura, formando un paraje conocido como las Zorreras.
Se trata de rocas calizas grises con formaciones cársticas, dando
lugar a fosas y cavidades relacionadas con el topónimo. La
vegetación que cubre el cerro es de monte bajo con retamas, romero,
chaparros y lentiscos.”
“ El cerro es de forma eliptica alargada en
dirección Norte-Sur. La única entrada al recinto detectada se sitúa
en la punta Norte, apreciable a través de una senda que sube en
diagonal por la ladera oriental del cerro, bordea un peñón que
constituye la punta Norte de la fortificación y se adentra en el
castillo.”
“ Los restos de la fortificación, muy
deteriorados, consisten en un resto de muralla de mampostería con
argamasa rodeando la plataforma irregular superior del cerro en una
linea de nivel de unos 1065 metros. Su forma eliptica apuntada hacía
el Norte y achatada en el Sur donde la muralla termina en un espolón
rocoso, que parece sustituirla en ese flanco. Las dimensiones del recinto son de 58 metros de largo y 36 metros de ancho. No
aparecen vestigios evidentes de torres. En el lienzo oriental hay
indicios de hipotéticos restos pero demasiado vagos. Tampoco hay
restos de un aljibe.”

“ La factura de la muralla oriental es casi irreconocible por
derrumbe, consistiendo en escombros de mampuestos, fragmentos de
cerámica, capas de launa y tejas de piedra esquistosa. Mejor
conservado esta el lienzo occidental. Se aprecia en la casi totalidad
del perímetro a través de varias hileras de mampuestos del lugar,
trabados con argamasa, quedando una altura de 1,5 metros en el Sur.
Aquí tiene aspecto robusto con un grosor que parece pasar de 1,2
metros. Los fragmentos de cerámica en cambio son más raros en el
lado occidental y no hay restos de de tierra de launa.”
“ En el interior del recinto no hay vestigio de
edificios. Asombra lo escarpado del terreno, con fosas cársticas
surcando lo largo de la cima del cerro.”
“ La concentración de la cerámica, launa y
tejas de esquisto entre los escombros del muro en la parte Sur parece
indicar viviendas con techo de launa adosado a la muralla.”
EL DESPOBLADO
“ Los únicos restos claros de edificios se
encuentran extramuros, en la ladera oriental de la elevación, entre
el castillo y el camino. Líneas de mampuestos perpendiculares a ras
de suelo y pequeñas lomas de tierra en medio de escombros y
abundantes fragmentos de cerámica son vestigios de una reducida
trama urbana. Los restos mas reconocibles corresponden a la parte de
una casa, lindando con una calle empedrada de 1,5 metros de ancho,
bajando de la ladera en 30º- NE. Hay un muro perpendicular a la
calle de 4 metros de largo y tres paralelos de entre 2 y 3,3 metros
de largo. El grosor no se aprecia bien, posiblemente entre 30 ó 40
cm. También aparecen restos de edificios colindantes.”
LA CERÁMICA
“ Los fragmentos de cerámica hallados a lo largo de la
muralla del castillo y los escasos restos aparecidos en el interior
abarcan un periodo más amplio que los procedentes del despoblado.
En el recinto hay pocos fragmentos de cerámica común
tardorromana y varias fases de cerámica islámica con predominio de
época émiral (siglo VIII y IX) pero prolongandose de manera
rudimentaria hasta época nazarí.”
“ El despoblado en cambio presenta restos de una
vajilla domestica casi completa de finales del siglo IX, solo un
fragmento anterior y tres amorfos posteriores. Destacan las ollas de
borde exvasado, los bordes gruesos de anafres de pared casi vertical
y un borde de tapadera engrosado con relieve de digitaciones, piezas
parecidas o idénticas a otras del conjunto aparecido en los dos
despoblados del Hizn Ballur o Castillejo de Válor.”
“ A unos 50 metros al Sur del castillo aparecen
unos pocos fragmentos del siglo VIII.”
LOS CAMINOS
“ Al Este del conjunto del castillo y despoblado y
lindando con el último transcurre el Camino Real de Cherin a Júbar
y Mairena, ramal del Camino Real de Almería a Granada. Este camino
sube desde Cherin por la loma que separa el Rio de Laroles de la
Rambla de Mairena, pasando al Oeste del Castillo de Sant Aflay y por
el Peñón de Almansa. En época de los arrieros fue acceso de la
costa a los dos puertos de montaña de la alta Alpujarra central, al
Puerto de la Ragua a través de las Bocas del Aire en la Sierra de
Laroles y al Puerto del Lobo por Júbar y la Sierra de Mairena.”
“ Al Norte del Castillejo de Júbar este camino se
cruza con el que viene de Laroles por Don durón a Mairena y Válor,
principal eje viario en dirección Este- Oeste quizás desde época
romana y correspondiendo hoy este tramo al sendero de largo recorrido
GR-7.”
“ Junto al Camino Real, lindando con el despoblado
baja un ramal de la Acequia Real del Rio Laroles.”
EL CASTILLEJO DE JÚBAR Y SU ENTORNO
“ La presencia romana y tardorromana en la zona, ya
indicada por los abundantes pueblos y despoblados con nombres de
origen latín, se ha configurado con pocas prospecciones puntuales en
Carchelina, Dondurón y Soplón, asentamientos agrícolas y mineros
(yeso, cal y launa en alturas de 800 m.), situados en un radio de
distancias inferiores a 3 klilometro del Castillejo”.
“ En el el siglo VIII, el primer siglo de Al-
Andalus, aparece el asentamiento defensivo de el Castillejo de Júbar
posiblemente ya como recinto amurallado”.
“ La planta de la fortificación es de lo más
simple, sencillo y lógico que hemos visto y tan arcaica como la
cerámica que se produce en esta época, todo lo cual parece reflejar
una comunidad reducida y autosuficiente, retrocedida en sus técnicas
productivas por el alejamiento de los circuitos comerciales de la
Antigüedad tardía. Este intercambio parece haberse perdido con la
conquista. islámica y no establecerse definitivamente en la Alta
Alpujarra central hasta el siglo X.”
“ Por el momento no es obvio si la aparición del
asentamiento se relaciona con alguno de los acontecimientos conocidos
que afectan a la zona en esta época, ya sea la conquista islámica a
principios o la sublevación de los Banu Udra contra el emir Hisam I
a finales de siglo”.
“ La cerámica de esta época procedente del
yacimiento tiene paralelas en otras piezas aparecidas en
asentamientos de la zona de Válor, Turrillas, Era Venegas y
Erillas.”
“ A finales del siglo IX se produce la máxima
ocupación del asentamiento con la construcción de un barrio de
casas en la ladera oriental del cerro del Castillejo.”
“ La similitud de la vajilla correspondiente aquí
aparecida con la de los dos despoblados del Castillejo de Válor
refleja una evolución paralela en ambos casos. La gente se asienta
al amparo de los castillos a causa de la inseguridad producida por la
guerra civil entre la coalición de tribus muladíes , árabes,
beréberes y mozárabes, lideradas por Omar Ibn Hafsun y el poder
central de los Omeyas de Córdoba. La incidencia de esta contienda en
la Alpujarra está bien documentada por las descripciones de Ibn
Hayyan e Ibn Idarí de las campañas de Abd ar- Rahman III, que tomó
todas las fortalezas entre Fiñana y Jubiles por asalto, asedio o
rendición en el año 913. La última campaña en el territorio de la
cora de Elvira se produce en el 923.”
“ En consecuencia de la reducción de los
sublevados y de la integración del territorio de La Alpujarra en la
organización administrativa del estado califal, estos poblados se
abandonan, ya sea por fuerza, trato o voluntad. Esto queda reflejado
en la falta de elementos de la vajilla califal en ellos, como los
platos vidriados en melado-manganeso. La seguridad reinstaurada
permitió la recuperación o nueva fundación de algunos de los
asentamientos agrícolas cercanos económicamente mas visibles que
después aparecen documentados en época nazarí”.
“ A partir del siglo X el Castillo de Sant Aflay,
localizado hace pocos años a 2,5 Km al Sur del Castillejo de Júbar
es claramente la principal fortificación de la zona constituyendo su
centro administrativo hasta el siglo XIV. En el siglo XI la zona se
sitúa en la frontera entre los principados taifa de Granada y
Almeria. Cuenta el rey zirí Abd- Allah de Granada que él mismo
conquista el Castillo de Sant Aflay de Al-Mutasin de Almería,
zanjándolo luego por el Castillo de Siles que el almeriense le había
quitado”.
“ En lo referente a la evolución del recinto
amurallado del Castillejo de Júbar a partir del siglo X hay una
serie de fragmentos a torno cuya factura es claramente posterior,
pero todos con una excepción son amorfos.”
“ Únicamente una base plana con borde redondo de
una pequeña vasija con engobe gris y sin vidriar es clara cronología
nazarí, pieza que junto con tres fragmentos vidriados en melado
oscuro y verdoso indica una ocupación reducida y tardía.”
“ Suponemos la existencia de una atalaya o rabita
en esta época, insertándose en una red de puestos de control
territorial relacionada con los accesos a los puertos de montaña. La
altura y amplia visión sobre la zona de la Alta Alpujarra central
desde el cerro del Castillejo le proporcionan la función de
transmisión de señales de una zona a otra”.
“ Otros elementos de esta red localizados en la
zona son los castillos de Iniza y Sant Aflay, la rabita con aljibe en
el Cerro Blanco, la rabita o atalaya del Cerro de Carmelina, los
castillos de Válor y de la Piedra de la Carcel y las rabitas
asociadas del Cerro de la Teja y de la Era de Matias. La
configuración de este sistema de control territorial se debe
probablemente al proceso de implantación del poder de los sultanes
nazaríes de Granada en La Alpujarra en el siglo XIII.”
Puede que no tenga nada que ver, pero ya que
todos los barrios tenían su torre vigía, la de Mairena quizá
estuviera a la entrada del pueblo pues hay una calle, bastante
empinada, que se llama calle Castillo. Puede que la torre
desapareciera quedando el nombre.
Me gustaría también decir que deberían
estudiarse y ponerse en valor nuestros restos arqueológicos ya que
nos ayudaran a conocer y a comprender mejor nuestra historia. Y por
lo tanto conservarlos, por que el tiempo, la erosión y la dejadez
acabara por sepultarlos del todo.