jueves, 14 de agosto de 2014

      LAS FUENTES DE MAIRENA



                   Hace calor, por eso vamos a refrescarnos un poco dando una vuelta por las fuentes del pueblo.
                   En Mairena hay siete fuentes, las más antiguas son: la fuente Alta con su lavadero, la fuente Baja con su lavadero, la fuente de La Carretera y la fuentecilla del Ejido. Las tres primeras restauradas hace poco tiempo. Estas fuentes son de manantial, por filtración o careo del agua de la nieve de Sierra Nevada. Sus aguas son ligeramente ferruginosas .
                   Las tres fuentes restantes, hechas recientemente, son: la fuente La Era Baja, la fuente de La Plaza Nueva, junto a la iglesia y la fuente  de la Ermita. Su agua es potable.


 Aspecto de La Fuente Alta antes de su restauración,con revestimiento de azulejos y un azulejo central del Sntº. Cristo de la Luz.




                                                  Imágenes de la Fuente Alta restaurada.


     Marcas dejadas por miles de cántaros que fueron a la fuente.

Acequia que recoge el agua de la fuente para llevar la al lavadero.


Lavadero de la Fuente Alta. Antiguo centro social femenino que a la vez que se lavaba la ropa ,se ensuciaba la reputación de alguna que otra persona.


                                                      Antiguo aspecto de la Fuente Baja .


                                                            Fuente Baja restaurada.

                                                          Lavadero de la Fuente Baja.


                                                       Antigua Fuente de la Carretera.


                                                Fuente de la Carretera restaurada


                                                  La llave del pueblo encima de la fuente.





Todas estas fuentes son por filtración de aguas.


Nacimiento de agua. Por la parte derecha, nacen aguas ferruginosas y por la parte izquierda,nacen agua sin hierro.


                                      Se llevan por medio de acequias y careos hasta las simas.

                                                                             Sima.

                                            Fuentecilla del Ejido. Pendiente de restauración.

FUENTES DE AGUA  POTABLE



                                                        Fuente de la plaza nueva.


                                                              Fuente de la Era Baja.


                                       La última fuente hecha hace dos años es la fuerte de la Ermita.

Algunos materiales como esta rueda de almazara fueron encontrados en una remodelación de una calle al lado de la fuente Alta y al lado también de una antigua almazara.



 En nuestro cancionero he encontrado estas coplillas relacionadas con las fuentes.



QUE PARA IR A LA FUENTE


Que para ir a la fuente
no es menester cantarillo
que con las manos se bebe y el dinero
en el bolsillo.

Que para ir a la fuente
no es menester compañera
quieres que yo te acompañe
rosa de la primavera.

A la vele, a la vele,
a la vele de Carmona
que metí a la lotería
y me toco tu persona.
A la vele, a la vele,
a la vele de María
que me toco tu persona
que era lo que yo quería.

Que para ir a la fuente
no es menester ir lujosa
con el refajillo corto
van las muchachas garbosas.



Una coplilla de lavadero:

Se puso tu madre ayer
y dijo en el lavadero
que te casarías conmigo,

eso sera si yo quiero.

lunes, 23 de junio de 2014

                                                     LA NOCHE DE SAN JUAN


      La noche de San Juan, madre,                     
cuaja la almendra y la nuez
también cuajan los amores
de dos que se quieren bien.





Eso dice la coplílla y también dicen que es la noche más mágica del año, noche de fuego purificador que ahuyenta los malos espíritus y de agua igualmente purificadora.
En Mairena antes, cuando el pueblo era más grande, no en extensión sino en gente, celebraban la verbena de San Juan. Hacían una hoguera en la plaza o en la Puerta de la Iglesia y allí
bailaban toda la noche, luego, a las doce, iban las mujeres a las fuentes a lavarse la cara. Hoy, cada uno hace el fuego en su casa y aprovechando que esta encendido se pone algo encima, sardinas, morcilla, filetes...La costumbre de lavarse la cara es la misma.

 Una tradición era coger agua de la fuente en un recipiente y echarle pétalos de rosas, se dejaban toda la noche al sereno y por la mañana se lavaban la cara con esta agua, decían que era buena para rejuvenecer la piel de la cara. También sacaban al sereno mantas, cobertores y colchas porque el relente de la noche de San Juan decían que era bueno para que no criaran polillas.

 Una tradición curiosa era tirar una alcachofa a un terrao, si al cabo de tres días había florecido era señal de que el novio te quería.

Para los agricultores que lloviera en San Juan era mala señal. Ya lo dice el refrán:
Lluvia en San Juan
quita vino, aceite y pan.

Pienso que es porque al llover y luego salir el sol fuerte de junio quema la flor del olivo y la uva y moja y estropea el trigo.

sábado, 14 de junio de 2014



                                                     DON ANTONIO PORCEL






Dicen que nadie es profeta en su tierra y es verdad, porque del hombre más importante que ha dado este pueblo ya nadie se acuerda. La verdad es que las situaciones políticas que vinieron después y que es posible que la familia se trasladara, no dejaron ningún recuerdo. Lo que me extraña no es que la gente del pueblo no se acuerde de él, sino que lo hayan hecho los respectivos alcaldes que se han sucedido desde entonces. Porque igual que pusieron una plaquita en la fachada de la iglesia conmemorando el paso (que no la estancia) por aquí de Pedro Antonio de Alarcón y otra placa más grande al ilustre maestro constitucional don German Oheling Ruiz, se olvidaron que, sin quitar meritos a los anteriores, este pueblo también dio al país hombres ilustres. Yo quiero hacerle un pequeño homenaje desde aquí en el 259 aniversario de su nacimiento.



            Antonio Fernando Basilio Porcel Román nació aquí, en Mairena, pequeño pueblo de La Alpujarra granadina, el 15 de junio de 1755. Hijo de Luis Porcel Ruiz (en otros documentos pone Juan) y de Ana Román, de fortuna modesta, el padre era descendiente de un capitán que se estableció en estas tierras cuando termino la guerra de La Alpujarra. Posiblemente serian dueños de varias tierras por las suertes que dieron a los repobladores. También se sabe que tenían tierras, casas y huertos en la jurisdicción y territorio de Torres Bermejas, en Granada, por lo menos hasta el 1782, año en que se le reclama a la ya viuda Ana Román lo reintegre al Real Patrimonio. Aparte de Antonio tuvieron tres hijos más, Juan, Rafael y José.
Antonio estudio en Granada, junto con su hermano Rafael, como becario jurista en el colegio de San Bartolomé y Santiago, donde ingreso a primeros de octubre 1771, y se graduó en la Universidad como bachiller en leyes en 1775. Su padre quería que se quedara en el pueblo, incluso le busco aquí una novia, pero el joven Antonio no quiso. Padre e hijo tenían puntos de vista diferentes por lo que Antonio marcha a Granada, donde un sacerdote pariente suyo le proporciona cartas de recomendación para ir a Madrid. Allí, otro paisano, el señor Don Francisco Jimenez Sarmiento, agente del Real Consejo de Indias fue el que le ayudo a que practicara en la abogacía hasta que fue recibido como abogado por el Real Concejo de Castilla el 22 de mayo de 1779. La redacción de un informe sobre una fragata que venia de Indias causo un efecto más que favorable en el tribunal, hasta el punto que uno de sus miembros, con todas las felicitaciones lo envió a su hermano que era ministro de Indias, y este lo nombró oficial de la secretaria de Gracia y Justicia de Indias. Su carrera en la corte fue vertiginosa y los cargos se sucedieron, fue elegido supernumerario en 1786 y el ocho de mayo de 1787 fue recibido académico de número en la Academia Real de la Lengua ocupando la silla Q; al año siguiente se le nombró secretario de su Majestad y se le encomendó la dirección o administración de las temporalidades de los Jesuitas de Nueva España, puesto importante y delicado dado el enorme caudal que había que administrar. Fue miembro de la Sección de Ciencias Morales y Políticas de la Academia Nacional. En 1791 fue recibido solemnemente como caballero de Carlos III, y el 11 de noviembre fue nombrado secretario con voto en el Concejo de Indias. Ministro de Guerra en la Junta Central, presidida del Conde de Floridablanca. Juro la constitución de Bayona en 1808.
Durante la Revolución francesa y el absolutismo tuvo que abandonar Madrid, marchando a Sevilla y pasando después a Granada donde lo esperaba su familia y su hermano Rafael, abad de la Catedral. Sus vienes de Madrid fueron confiscados, y ante los temores de persecución, tubo que refugiarse en La Alpujarra, seguramente en su pueblo. Pasados los primeros temores pudo volver otra vez a Granada donde siguió desempeñando cargos. Fue elegido en noviembre de 1810 diputado por la ciudad de Granada, en la iglesia Parroquial de San Miguel de Pulpi, Almeria, aunque sus poderes no se aprobarían hasta el 15 de enero de 1811, jurando y tomando posesión de su cargo en 1812, porque al estar refugiado en La Alpujarra no se entero de su nombramiento. Fue su amigo y sacerdote Antonio Alcayna y Guirao, natural de Villa María y también diputado de las Cortes de Cádiz.





En las cortes de Cadíz fue diputado doceañista por Granada, donde manifestó sus opiniones de liberalista templado. No acepto el nombramiento de jefe político de Granada que se produjo el 14 de diciembre de 1812. Había sido presidente de la Junta de Legislación en las preparatorias del texto constitucional, la famosa Pepa.
Fue habil en los negocios y con gran capacidad de trabajo. Fue admirado por los hombres de su tiempo, el conde de Torento lo consideró uno de los diputados más ilustres y para Rico y Amat “fue uno de los más notables, destacando no por su elocuencia, pues su oratoria no era la del corazón, sino la del entendimiento”.
Defensor de la Ley de Imprenta que gracias a su oratoria hizo que se aprobara esta misma ley antes de la Constitución de 1812.
Fue partidario del nuevo plan de contribuciones públicas, propuso la creación de la Dirección de la Hacienda Pública y la supresión de la Contaduría General de Propios. En marzo de 1813, con motivo de su elección para las Cortes Ordinarias, denuncio el estado de opresión y desorden en que se hallaba la provincia de Granada, pidiendo a la regencia que tratara de remediar estos excesos. Sus opiniones en materia hacendistica tuvieron gran peso en las Cortes. Creía que con el establecimiento de la Constitución, el independentismo americano quedaría frenado.
Por sus ideas liberalesa fue detenido, por orden del capitán general Eguia, y enviado a prisión en 1814. Liberado por el pueblo de Madrid en la revolución de 1820, saldría de la cárcel para tomar parte del Gobierno de los Presidiarios llamado así por el mismo Fernando VII pues casi todos sus componentes habían salido de la cárcel donde estaban por liberales. Durante el Gobierno del Trienio Liberal fue ministro de Ultramar (1820 - 1821)
Nombrado Consejero de Estado entre 1821 – 23 fue también miembro de la sección de Ciencias Morales y Políticas de la Academia Nacional y vocal de la comisión del Código de Comercio en 1828.
En Madrid contrajo matrimonio con una dama de Zaragoza, doña Manuela Rubio y Ambielo de la que enviudo muy pronto sin descendencia. En el mismo barrio donde vivía Antonio Porcel vinieron a instalarse una familia procedente de Ronda y Antonio se enamora de una de las hijas, Isabel Cobo. Él contaba 45 años y ella 25, se casan el 6 de febrero de 1802. Tuvieron cuatro hijos: Rafael, María Isabel, Josefa y Fausto.
También en el mismo barrio vivía uno de nuestros más afamados pintores, Francisco de Goya quien retrato al matrimonio Porcel. Goya pinta el retrato de Antonio en 1806 y el de Isabel por esas mismas fechas, en el año 1808 estuvieron expuestos en la Real Academia de Bellas Artes en Madrid. Permanecieron en la casa del matrimonio hasta el 1887 que fueron vendidos por los herederos, los señores Porcel Zayas, el de doña Isabel Cobo a don Isidoro Urzaiz y los herederos de este lo vendieron en el año 1897 al Nacional Gallery de Londres por 405 libras. El de don Antonio fue a parar a Buenos Aires, en 1893 la Sociedad de Señoras de Santa Cecilia , organizo en el palacio Hume, una gran exposición con objeto de recaudar fondos para la ampliación de la iglesia del Pilar, en Buenos Aires. Allí, entre los artistas locales, un Fragonard y un Degas se encontraba el retrato de don Antonio, entonces pertenecía a un tal Miguel Cané. Mas tarde se conservaba en el Jockey Club de Buenos Aires donde fue destruido por un incendio.



 Cuando Antonio Porcel se instalo en Granada poseía un carmen junto a la colina de la Alhambra llamado carmen de Peña Partida, hoy conocido como de los Catalanes donde vivieron un largo periodo.
Aunque don Antonio se jubila en 1817, donde se retira al Carmen de la Alhambra, en la revolución y el período constitucional que se inicio en 1820 fue llamado otra vez a la corte. Con el empeoramiento de la situación en 1820, Porcel como liberal moderado se encontraba entre dos extremos: un rey que no quería someterse a la las prácticas constitucionales, y de otra con pasiones exaltadas que aspiraban a humillar al poder. Así, deja a su familia para marchar a Sevilla en 1823. Más tarde, a petición del rey, Porcel acepta acompañarlo a Cádiz no queriendo abandonarlo “hasta el final del drama”. Cuando Cádiz fue entregada a los franceses, el rey se reintegro de pleno a su soberanía, el absolutismo. Porcel se encontró, cuando se disponía a volver a casa, que, junto a un gran número de empleados había sido desterrado de la corte. Enfermo, espero un año en Sevilla, pasado ese tiempo pudo conseguir un pase para volver a Madrid aunque bajo vigilancia medica continua. Allí consiguió que le devolvieran la jubilación de la que disfrutaba antes del 1820. Murió en Madrid el 5 de enero de 1832, enfermo y desengañado de la politica.


En 1823 redacta su testamento ante el escribano Idelfonso Salaya, donde hace mención de sus bienes en la provincia de Granada y los de su mujer en Ronda. Dice en él que no debe nada a nadie, solamente su sueldo a su secretario Francisco Gónzalez. Nombra albaceas a su mujer por su “notorio juicio, virtud y discrepción”, siendo ademas tutora de sus hijos menores con relación de fianza. En el resto instituye herederos por partes iguales a sus cuatro hijos. Antes de morir nombra a don José Reina administrasdor de sus posesiones en Granada, ante el escribano madrileño Galán.
Su partida de defunción esta en el libro de difuntos de la parroquia de San Martín.
Diez años más le sobrevivió Isabel Porcel, que falleció en Granada, el 22 de abril de 1842 a los sesenta y dos años.




Es posible que a la muerte del padre de Antonio Porcel, su madre y los hijos que todavía estuvieran aquí se marcharan a Granada y por eso no queda en Mairena ningún Porcel, ni su recuerdo.


La Constitución de 1812 se firmo en todos los pueblos de la Alpujarra. La de Mairena esta desaparecida por la destrucción de los archivos en la Guerra Civil. Pero seguro que se juraría más o menos como en los demás pueblos: Se proclama la Constitución en la plaza publica, llamada desde entonces “Plaza de la Constitución”. En la iglesia, donde acuden autoridades y todos los vecinos, los curas, desde el púlpito leen todos los capítulos y artículos de la Constitución, luego explican de forma concisa todas sus partes, después viene el juramento, sobre los Santos Evangelios, de guardar y hacer guardar la Constitución y fidelidad a Fernando VII. El juramento concluía con repiques de campanas, tiros de escopeta y música. Por la tarde se canta el Te Deum y en algunos pueblos hay corridas de toros, procesiones de santos, rezos de rosario, iluminación del pueblo durante tres noches y demás festejos. Toda la Alpujarra unida celebrando los 384 artículos de la Carta Magna de España, algunos sin comprender quizá todo su significado pero sabiendo en el fondo que era la que representaba sus derechos y libertades tanto tiempo reprimidos, que la soberanía era del pueblo. En cambio, que poco tiempo les duró.





Mairena, 13 de junio de 2014







Bibliografía:
Las Cortes de Cádiz y la Alpujarra. Juramento de los pueblos de la Alpujarra a la Constitución española de 1812. Juan González Blasco
Evocación de dos obras de Goya. Emilio Orozco Díaz
El garo iberico. Centro de estudios andaluces
Retrato de Isabel Porcel. Wikipedia
Anales del Instituto de Estudios madrileños
Gobiernos y ministros españoles en la edad contemporánea. José R. Urquijo Goitia
 Archivo de la Alhambra. Documento número 10024




domingo, 1 de junio de 2014

                                                  PRIMAVERA EN MAIRENA







Aunque este año ha sido particularmente seco, las puertas y los balcones están rebosantes de flores. Mirad:
























jueves, 15 de mayo de 2014

                                                   CASTILLEJO DE JÚBAR



    La descripción del Castillejo de Júbar es de Gari Amtmann, sacado de la resvista “Abuxarra”, número 27.




“ Al Sureste de Júbar, en lo alto de una elevación rocosa, a unos 1000 metros más o menos, en sentido Norte-Sur se sitúa en una loma entre las cuencas del Rio Mairena en el Oeste y del Rio Laroles en el Este. Desde ella pueden verse Laroles y Picena.”
“ En Laroles, se halla todavía en la memoria de “una torre vigía situada en este lugar, que se comunicaba por señales con otras torres en los alrededores”. Se cuenta que “esta torre, igual que los antiguos pueblos de Dondurón y Soplón, fue destruida por un terremoto muy fuerte que sepulto Soplón, ambos en la ladera occidental del Rio Laroles, el primero mas alto que el Castillejo enfrente de Laroles y el segundo mas abajo enfrente del cementerio de Picena.”
“ El castillo se emplazaba sobre la parte superior de uno de los cuatro cerros testigos, todos sobrepasando los mil metros de altura, formando un paraje conocido como las Zorreras. Se trata de rocas calizas grises con formaciones cársticas, dando lugar a fosas y cavidades relacionadas con el topónimo. La vegetación que cubre el cerro es de monte bajo con retamas, romero, chaparros y lentiscos.”
“ El cerro es de forma eliptica alargada en dirección Norte-Sur. La única entrada al recinto detectada se sitúa en la punta Norte, apreciable a través de una senda que sube en diagonal por la ladera oriental del cerro, bordea un peñón que constituye la punta Norte de la fortificación y se adentra en el castillo.”
“ Los restos de la fortificación, muy deteriorados, consisten en un resto de muralla de mampostería con argamasa rodeando la plataforma irregular superior del cerro en una linea de nivel de unos 1065 metros. Su forma eliptica apuntada hacía el Norte y achatada en el Sur donde la muralla termina en un espolón rocoso, que parece sustituirla en ese flanco. Las dimensiones del recinto son de 58 metros de largo y 36 metros de ancho. No aparecen vestigios evidentes de torres. En el lienzo oriental hay indicios de hipotéticos restos pero demasiado vagos. Tampoco hay restos de un aljibe.”


 “ La factura de la muralla oriental es casi irreconocible por derrumbe, consistiendo en escombros de mampuestos, fragmentos de cerámica, capas de launa y tejas de piedra esquistosa. Mejor conservado esta el lienzo occidental. Se aprecia en la casi totalidad del perímetro a través de varias hileras de mampuestos del lugar, trabados con argamasa, quedando una altura de 1,5 metros en el Sur. Aquí tiene aspecto robusto con un grosor que parece pasar de 1,2 metros. Los fragmentos de cerámica en cambio son más raros en el lado occidental y no hay restos de de tierra de launa.”
“ En el interior del recinto no hay vestigio de edificios. Asombra lo escarpado del terreno, con fosas cársticas surcando lo largo de la cima del cerro.”
“ La concentración de la cerámica, launa y tejas de esquisto entre los escombros del muro en la parte Sur parece indicar viviendas con techo de launa adosado a la muralla.”


EL DESPOBLADO


“ Los únicos restos claros de edificios se encuentran extramuros, en la ladera oriental de la elevación, entre el castillo y el camino. Líneas de mampuestos perpendiculares a ras de suelo y pequeñas lomas de tierra en medio de escombros y abundantes fragmentos de cerámica son vestigios de una reducida trama urbana. Los restos mas reconocibles corresponden a la parte de una casa, lindando con una calle empedrada de 1,5 metros de ancho, bajando de la ladera en 30º- NE. Hay un muro perpendicular a la calle de 4 metros de largo y tres paralelos de entre 2 y 3,3 metros de largo. El grosor no se aprecia bien, posiblemente entre 30 ó 40 cm. También aparecen restos de edificios colindantes.”

  LA CERÁMICA


    “ Los fragmentos de cerámica hallados a lo largo de la muralla del castillo y los escasos restos aparecidos en el interior abarcan un periodo más amplio que los procedentes del despoblado.
En el recinto hay pocos fragmentos de cerámica común tardorromana y varias fases de cerámica islámica con predominio de época émiral (siglo VIII y IX) pero prolongandose de manera rudimentaria hasta época nazarí.”
“ El despoblado en cambio presenta restos de una vajilla domestica casi completa de finales del siglo IX, solo un fragmento anterior y tres amorfos posteriores. Destacan las ollas de borde exvasado, los bordes gruesos de anafres de pared casi vertical y un borde de tapadera engrosado con relieve de digitaciones, piezas parecidas o idénticas a otras del conjunto aparecido en los dos despoblados del Hizn Ballur o Castillejo de Válor.”

“ A unos 50 metros al Sur del castillo aparecen unos pocos fragmentos del siglo VIII.”


 LOS CAMINOS




“ Al Este del conjunto del castillo y despoblado y lindando con el último transcurre el Camino Real de Cherin a Júbar y Mairena, ramal del Camino Real de Almería a Granada. Este camino sube desde Cherin por la loma que separa el Rio de Laroles de la Rambla de Mairena, pasando al Oeste del Castillo de Sant Aflay y por el Peñón de Almansa. En época de los arrieros fue acceso de la costa a los dos puertos de montaña de la alta Alpujarra central, al Puerto de la Ragua a través de las Bocas del Aire en la Sierra de Laroles y al Puerto del Lobo por Júbar y la Sierra de Mairena.”
“ Al Norte del Castillejo de Júbar este camino se cruza con el que viene de Laroles por Don durón a Mairena y Válor, principal eje viario en dirección Este- Oeste quizás desde época romana y correspondiendo hoy este tramo al sendero de largo recorrido GR-7.”
“ Junto al Camino Real, lindando con el despoblado baja un ramal de la Acequia Real del Rio Laroles.”
EL CASTILLEJO DE JÚBAR Y SU ENTORNO


“ La presencia romana y tardorromana en la zona, ya indicada por los abundantes pueblos y despoblados con nombres de origen latín, se ha configurado con pocas prospecciones puntuales en Carchelina, Dondurón y Soplón, asentamientos agrícolas y mineros (yeso, cal y launa en alturas de 800 m.), situados en un radio de distancias inferiores a 3 klilometro del Castillejo”.
“ En el el siglo VIII, el primer siglo de Al- Andalus, aparece el asentamiento defensivo de el Castillejo de Júbar posiblemente ya como recinto amurallado”.
“ La planta de la fortificación es de lo más simple, sencillo y lógico que hemos visto y tan arcaica como la cerámica que se produce en esta época, todo lo cual parece reflejar una comunidad reducida y autosuficiente, retrocedida en sus técnicas productivas por el alejamiento de los circuitos comerciales de la Antigüedad tardía. Este intercambio parece haberse perdido con la conquista. islámica y no establecerse definitivamente en la Alta Alpujarra central hasta el siglo X.”
“ Por el momento no es obvio si la aparición del asentamiento se relaciona con alguno de los acontecimientos conocidos que afectan a la zona en esta época, ya sea la conquista islámica a principios o la sublevación de los Banu Udra contra el emir Hisam I a finales de siglo”.
“ La cerámica de esta época procedente del yacimiento tiene paralelas en otras piezas aparecidas en asentamientos de la zona de Válor, Turrillas, Era Venegas y Erillas.”
“ A finales del siglo IX se produce la máxima ocupación del asentamiento con la construcción de un barrio de casas en la ladera oriental del cerro del Castillejo.”
“ La similitud de la vajilla correspondiente aquí aparecida con la de los dos despoblados del Castillejo de Válor refleja una evolución paralela en ambos casos. La gente se asienta al amparo de los castillos a causa de la inseguridad producida por la guerra civil entre la coalición de tribus muladíes , árabes, beréberes y mozárabes, lideradas por Omar Ibn Hafsun y el poder central de los Omeyas de Córdoba. La incidencia de esta contienda en la Alpujarra está bien documentada por las descripciones de Ibn Hayyan e Ibn Idarí de las campañas de Abd ar- Rahman III, que tomó todas las fortalezas entre Fiñana y Jubiles por asalto, asedio o rendición en el año 913. La última campaña en el territorio de la cora de Elvira se produce en el 923.”
“ En consecuencia de la reducción de los sublevados y de la integración del territorio de La Alpujarra en la organización administrativa del estado califal, estos poblados se abandonan, ya sea por fuerza, trato o voluntad. Esto queda reflejado en la falta de elementos de la vajilla califal en ellos, como los platos vidriados en melado-manganeso. La seguridad reinstaurada permitió la recuperación o nueva fundación de algunos de los asentamientos agrícolas cercanos económicamente mas visibles que después aparecen documentados en época nazarí”.
“ A partir del siglo X el Castillo de Sant Aflay, localizado hace pocos años a 2,5 Km al Sur del Castillejo de Júbar es claramente la principal fortificación de la zona constituyendo su centro administrativo hasta el siglo XIV. En el siglo XI la zona se sitúa en la frontera entre los principados taifa de Granada y Almeria. Cuenta el rey zirí Abd- Allah de Granada que él mismo conquista el Castillo de Sant Aflay de Al-Mutasin de Almería, zanjándolo luego por el Castillo de Siles que el almeriense le había quitado”.
“ En lo referente a la evolución del recinto amurallado del Castillejo de Júbar a partir del siglo X hay una serie de fragmentos a torno cuya factura es claramente posterior, pero todos con una excepción son amorfos.”
“ Únicamente una base plana con borde redondo de una pequeña vasija con engobe gris y sin vidriar es clara cronología nazarí, pieza que junto con tres fragmentos vidriados en melado oscuro y verdoso indica una ocupación reducida y tardía.”
“ Suponemos la existencia de una atalaya o rabita en esta época, insertándose en una red de puestos de control territorial relacionada con los accesos a los puertos de montaña. La altura y amplia visión sobre la zona de la Alta Alpujarra central desde el cerro del Castillejo le proporcionan la función de transmisión de señales de una zona a otra”.
“ Otros elementos de esta red localizados en la zona son los castillos de Iniza y Sant Aflay, la rabita con aljibe en el Cerro Blanco, la rabita o atalaya del Cerro de Carmelina, los castillos de Válor y de la Piedra de la Carcel y las rabitas asociadas del Cerro de la Teja y de la Era de Matias. La configuración de este sistema de control territorial se debe probablemente al proceso de implantación del poder de los sultanes nazaríes de Granada en La Alpujarra en el siglo XIII.”






Puede que no tenga nada que ver, pero ya que todos los barrios tenían su torre vigía, la de Mairena quizá estuviera a la entrada del pueblo pues hay una calle, bastante empinada, que se llama calle Castillo. Puede que la torre desapareciera quedando el nombre.

Me gustaría también decir que deberían estudiarse y ponerse en valor nuestros restos arqueológicos ya que nos ayudaran a conocer y a comprender mejor nuestra historia. Y por lo tanto conservarlos, por que el tiempo, la erosión y la dejadez acabara por sepultarlos del todo.

sábado, 3 de mayo de 2014

                                                     LAS CRUCES DE MAYO


  El origen de esta tradición en Granada y su provincia no esta claro. Puede que fuera tras la reconquista donde levantar una Cruz era obra de buenos cristianos, cristianos viejos. En La Alpujarra los Reyes Catolicos dejaron un rosario de cruces en todos los pueblos por donde pasaron. De mairena (como no) no ha quedado ninguna referencia, pero sí de otros pueblos como Laroles. En la carta que el vicario le manda al geografo Tomás López, dice:” Tiene la entrada a este pueblo (Laroles) por el lado de Levante una Cruz en una Columna de alabastro sobre cuatro gradas de cantería, y otra del mismo modo a el lado de Poniente donde parte el termino de Mayrena, las cuales se dize dejaron puestas por estandartes los Señores Reyes D. Fernando y D. Ysabel cuando pasaron conquistando estas tierras a las que llaman Cruces Blancas.”
En Mecina Bombaron, “Refiere Juan Bonilla, vecino de Mecina Bombaron, como el Cristo de piedra Blanca que destrozaron los moriscos, estuvo muchos años hecho pedazos en aquel sitio de la cual un pedazo que tenia un brazo del Santo Cristo le tomo don Lorenzo Vander y León, que fue beneficiado en esta Santa Iglesia y después capellán de su majestad en la Capilla de Granada, y (lo) llevo a Madrid; y lo restante está en la iglesia de este lugar.”

¿Sera la piedra que hay a la entrada de Mairena la base que sostuvo la Cruz Blanca? Antes sostenía otra cruz de hierro que se termino rompiendo. ¿Era está la sustituta de la otra rota en la rebelión? Una mujer mayor me dijo que esas piedras las habían levantado conmemorando a los mártires del pueblo en la guerra morisca. Antes estaba en el centro de la plazoleta, como molestaba para el paso de coches se la llevo mas a la derecha y de ahí se cambio hasta ponerla donde esta hoy. Si alguien tuviera alguna foto antigua de estas piedras con la cruz de hierro y la quiere subir se lo agradecería mucho, igual que si tiene alguna foto de las cruces de mayo que se hacían antes, de cualquier época.


  Recuerdo, cuando era pequeña, las cruces que se hacían en el barrio. Se juntaban todas las vecinas y todas aportaban algo: una una sabana, otra una colcha, la otra macetas , flores de los huertos... De la que más tengo recuerdo, quizás por que fue más grande que las demás, fue la Cruz que hicieron a la entrada del callejón donde yo vivía. Lo taparon con sabanas bordadas y colchas de hilo, en medio pusieron la mesa vestida con manteles blancos y la Cruz, ramos de flores con rosas, primaveras, cilindros y azucenas y muchas macetas verdes,sobre todo, arpidistras. Los baúles y los armarios se abrían y salían mantones, colchas, sabanas, manteles..., el ajuar de generaciones de maireneras vestían las calles y los portales hermoseando la Cruz. Toda la gente recorría el pueblo admirando las cruces de todos los barrios, por que la gente se esmeraba mucho en hacer las cruces y aunque no había ningún concurso, era satisfactorio recibir buenas criticas.
Hacia mucho tiempo que no se hacían en el pueblo cruces, yo pensaba que era otra más de nuestras tradiciones que se habían perdido ,pero este año los mayordomos la han vuelto a recuperar, y en la fiesta del Peacillo, que se hace el fin de semana siguiente a la fiesta de San Marcos, han hecho una Cruz. Este año se ha unido la tradición de siempre con la nueva fiesta dándole mayor colorido y razón de ser. Ojala se hiciera todos los años y no volviera a caer en el olvido.

Hace como unas tres generaciones el día de la Cruz se reunían los mozos y las mozas y donde hubiera una guitarra y un mozo que supiera tocarla ,se hacia una fiesta y seguro, seguro que se cantaría esta canción, una de mis preferidas en nuestro cancionero tradicional:


                                                               LA CRUZ DE MAYO


Mañana, en la Cruz de mayo,
yo quiero ver nacer la aurora
y oír cositas de amores
de un guapo mozo que me enamora.
El día sera de fiesta
bañado de sol y flores
por eso que las campanas
van a doblar suspirando amores.

Mañana, cuando vaya a la Cruz de la fuente
serrana, tu querer me dirá lo que siente.
Y quiero, que mi mozo a mi me afesteje
riendo de gozo si no no eres mozo
ni sabes querer.
Tralaran, tralaran, tralaran, tralaran,
lara, la, lara, lara.
Bailando con mi serrana
las penas juntas las hecho en olvido
y así tu sabrás decirme
cositas dulces junto al oído.
Sabrás que voy a pasarme
en vela la noche entera
penando en la Cruz de mayo
que es la mejor fiesta de primavera.

Mañana, cuando vaya a la Cruz de la fuente
serrana, tu querer me díra lo que siente.
Y quiero, que mi mozo a mi me afesteje
riendo de gozo si no no eres mozo
ni sabes querer.
Tralaran, tralaran, tralaran, tralaran,
lara, la, lara, lara.



Esta canción me la dijo Magdalena Barranco, en Mairena, agosto 2010. Edad 84 años.

Bibliografia:
El legado martirial en la estrcturación de la sociedad repobladora de las Alpujarras: Manuel Barrios Aguilera y Sánchez Ruiz.

El proyectado diccionario geografico de Tomás López. Estudio linguistico y edición de las cartas de la provincia de Granada: José Francisco Lorenzo Rojas y Mª Isabel Montoya Ramírez

 










Mairena  3/04/2014

sábado, 12 de abril de 2014

                                                     EL HACHA DEL LEÑADOR


 Buscando en internet encontré algo que me hizo acordarme de mi tía abuela Anica. Anica fue una mujer a la que la vida no le sonrió, una de esas personas anónimas que pasan por la vida como de puntillas, sin dejar rastro. Huérfana de madre a temprana edad, algo corta de luces, pequeña y huraña, aun me parece oírla decirme, arrastrando la elle como antes hablaban en el pueblo:”Chiquilla come,mira que van a venir esta noche las Animas Benditas, con sus zapatos con tacón de aguja, y van a bailar encima de tu barriga.” Nadie la tubo nunca muy en cuenta. Murió soltera, ignoro si alguna vez tuvo pretendiente. Cuando le preguntaban, tal vez por oírla, por que no se había casado y tenido hijos, ella decía:”Para que les caiga el hacha y los mate.”
No sé si ella sabía el cuento al que pertenece esta frase (yo no), pero siempre respondía lo mismo. Entre nosotros ha quedado la frase, que yo utilizo algunas veces cuando quiero referirme a sufrir o a no hacer algo por miedo a lo que pueda pasar, adelantándose a acontecimientos que no se sabe si sucederán.
Este cuento va en su memoria.




                        Una muchacha se hallaba sentada junto a un ventanal observando a un joven y apuesto leñador que se dirigía al bosque a cumplir con su oficio. Pero la niña, cada vez que lo veía se sobresaltaba y se echaba a llorar desconsolada. Una vez de estas entro su tata en la habitación, pillandola en la amargura, le pregunto a que se debía y ella le contesto:”Cuando pasa el leñador, el corazón se me encoge, la angustia se apodera de mi...¡que desgracia tata!” La anciana se pregunta que le puede haber hecho ese pobre muchacho para producir tal pena en la niña, si el tiene fama de honrado y es querido y respetado en todos sitios, siendo el novio que cualquier vecino de la aldea desearía para sus hijas. Vuelve a preguntarle y esta responde sollozando: “¡ Ay tata!, ni lo conozco, ni he hablado con el, pero fíjate que me pretende y yo le digo que si, nos casamos, tenemos un niño y ponemos la cuna arrimada a la pared, debajo de donde el cuelga el hacha y esta cae y lo mata.”